Optando por un Estilo de Vida Saludable. La prevención de Enfermedades Crónicas

El cuerpo humano es complejo. ¡Parece mentira que no nos pasen más cosas! Con la cantidad de sistemas y reacciones que trabajan en nuestro organismo cada instante, sin que nos demos cuenta

Pero precisamente en este complicado rompecabezas de la salud, cada elección que hacemos juega un papel crucial en determinar el panorama general.

En la sociedad contemporánea, la prevalencia de enfermedades crónicas ha alcanzado proporciones alarmantes. Estas son las enfermedades que derivan de mantener un desequilibrio en el organismo de manera prolongada. Y cuando nos queremos dar cuenta, ya se ha instalado la enfermedad.  Sobre todo son enfermedades cardiovasculares, diabetes, enfermedades inflamatorias y cáncer. 

 

La Europa de las enfermedades crónicas

Y por supuesto, una vez aparecen recurrimos a la medicación para paliar los síntomas. Pero… ¿Alguna vez os habéis parado a pensar, que realmente la enfermedad no se elimina, sino que persiste en el cuerpo sin que la notemos? 

Yo soy oncóloga, veo las repercusiones de un organismo desequilibrado cada día. No digo que nadie sea culpable de desarrollar un cáncer, ni mucho menos. Pero al igual que el colesterol y la diabetes tienen principalmente unas causas modificables, que se puede cambiar, el cáncer también las tiene. Y en ello es en lo que se debería de trabajar más, porque las consecuencias en la salud es innegable que son duras y a veces irreversibles. 

Es por ello que hoy quiero reflexionar sobre la necesidad de cambiar nuestro enfoque hacia la prevención a través de la mejora del estilo de vida, en lugar de asumir que en algún momento vamos a estar enfermos y esperar a que una pastilla nos mantenga con vida.

La toma de fármacos puede proporcionar alivio momentáneo, pero no aborda las raíces subyacentes de las enfermedades crónicas. La prevención, sin embargo, aborda la raíz de lo que posteriormente pudiera convertirse en un problema de salud, ofreciendo una solución más completa y sobre todo, sostenible.

Estos padecimientos, como hemos dicho la diabetes tipo 2, la hipertensión, las enfermedades cardíacas, el cáncer… A menudo están estrechamente vinculados a nuestros hábitos cotidianos. Un estilo de vida sedentario, una alimentación deficiente y altos niveles de estrés son factores cruciales que contribuyen a la aparición de estas enfermedades. Por lo tanto, cambiar estos patrones podría ser una de las claves, asumiendo que el papel de la genética de cada uno es normalmente desconocido, y así prevenir la necesidad de depender de fármacos a largo plazo. Un cambio hacia un estilo de vida saludable implica una reevaluación de nuestras elecciones diarias.

La actividad física regular no solo mejora la salud cardiovascular y fortalece el sistema inmunológico, sino que también es un antídoto eficaz contra el estrés, un factor significativo en el desarrollo de enfermedades crónicas.

La incorporación de una dieta equilibrada, rica en frutas, verduras, granos enteros y proteínas magras, puede tener un impacto profundo en la prevención de enfermedades relacionadas con la alimentación.

El estrés, omnipresente en la vida moderna, también juega un papel crítico en la salud. Las respuestas fisiológicas al estrés crónico pueden contribuir al desarrollo de enfermedades de todo tipo, incluso trastornos mentales. Aprender y practicar técnicas de gestión del estrés, como la meditación y el yoga, puede ser tan beneficioso como cualquier fármaco. Estas prácticas no solo calman la mente, sino que también tienen efectos positivos en la salud física al reducir la presión arterial y mejorar la función del sistema inmunológico, lo que previene incluso el desarrollo de cáncer. 

Además, la importancia del sueño no puede subestimarse en el contexto de la prevención. La falta de sueño crónica puede contribuir a la obesidad, la diabetes y otros problemas de salud.  Esto está muy relacionado también con la falta de melatonina, la hormona encargada de enviar señales a las células para regenerarse y resetear el organismo. Así que establecer hábitos regulares de sueño y crear un entorno propicio para descansar adecuadamente son pasos esenciales hacia una vida más saludable y resistente a enfermedades.

La prevención de enfermedades crónicas implica como veis un enfoque holístico e integrativo que considera todos los aspectos de nuestra vida.

¡Y ojo! Que el aspecto económico también es un factor importante que no se puede pasar por alto al considerar la prevención frente al tratamiento farmacológico.

Los costos asociados con la atención médica y la adquisición de medicamentos pueden ser abrumadores, tanto para los individuos como para los sistemas de salud. La inversión en un estilo de vida saludable puede resultar en ahorros significativos a largo plazo para todos, ya que reduce la necesidad de intervenciones médicas costosas.

No quiero que viváis engañados. No tenemos por qué enfermar, y quien diga eso es porque tiene un gran lío montado en su cabeza. Vivimos en una sociedad donde los humanos estamos robotizados:

-Comemos procesados, y tomamos fármacos para evitar el apetito y adelgazar en lugar de cambiar nuestra dieta. 

-No nos movemos, así que usamos máquinas en el gimnasio para suplir lo que realmente tendríamos que haber hecho durante el día.

-Estamos estresados continuamente, así que nos tomamos medicación ansiolítica.

-No dormimos bien, así que tomamos pastillas para dormir y nos atiborramos a café al día siguiente. 

Y mientras tanto, generamos enfermedades, que van a persistir a lo largo de los años generando estragos en nuestro cuerpo sin que nos enteremos, porque vamos a tener medicación para todo. 

Pero dejadme que os explique que la inflamación del organismo, generada por todos estos malos hábitos, no se quita con pastillas. La hipertensión se controla con enalapril, la ansiedad con lorazepam y la diabetes con metformina. Pero el daño sigue ocurriendo, y a largo plazo habrá igualmente problemas serios, entre los que incluyo el cáncer. 

Lo mejor es aceptar la responsabilidad de nuestra salud y tomar decisiones informadas sobre nuestra dieta, actividad física y gestión del estrés nos empodera para ser los arquitectos de nuestro bienestar.

Y ya concluyo con una reflexión final: la prevención de enfermedades crónicas a través de la mejora del estilo de vida no solo es factible sino también esencial en la sociedad actual. Al evitar la dependencia excesiva de fármacos, podemos abrazar una visión más integral de la salud, abordando las causas fundamentales de las enfermedades en lugar de simplemente tratar los síntomas. Adoptar un enfoque proactivo hacia nuestra salud puede ser la clave para vivir una vida plena y resistente a las enfermedades a medida que avanzamos en esta era de complejidades médicas y opciones de tratamiento.

No os dejeis de lado… 🙂

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *