Resolviendo dudas 1

cristina sanchez oncologa

¡Hola a todos!

Este artículo corresponde al episodio «7. Resolviendo dudas 1″, publicado en mi podcast “Más allá de la consulta” a fecha del 29/10/2023

En él os resuelvo algunas de las dudas que me habéis preguntado por diferentes medios

¿Hay algún indicio o síntoma para saber si el tumor ha mutado a otra tipología? 

La realidad es que no. El cáncer es una enfermedad muy variable, tanto a nivel interindividual como a nivel intraindividual. Me explico. Durante la propia enfermedad los pacientes van a notar muchos cambios, en función de la etapa del tratamiento y de la enfermedad en la que se encuentren. Pero es que además cada persona tiene unos padecimientos diferentes, aunque sea la misma enfermedad. Es por ello que no podemos definir una sintomatología demasiado específica para un tipo de tumor, aunque hay algunos signos y síntomas comunes que nos pueden guiar (como puede ser la detección de un bulto, la presencia de sangre en heces, el dolor óseo, la falta de aire, el estreñimiento…) 

En el cáncer de mama, los síntomas suelen ser locales, en la propia mama. Y más allá de eso, va a depender del órgano o tejido que se vea afectado el tener una u otra clínica. Pero lamentablemente las mutaciones y características propias de cada tumor no pueden ser diferenciadas por la sintomatología. Se dispone de un listado de datos frecuentes y comunes  a todos los tumores de mama. La única forma de diferenciarlos es mediante el diagnóstico de anatomía patológica, es decir, al microscopio. 

No obstante, un tumor que iba bien durante muchos años, estando sin enfermedad ya la paciente, y de repente cambia su comportamiento y se vuelve más agresivo dando metástasis y un deterioro importante, sí que es subsidiario de hacer lo que llamamos una re-biopsia para valorar si sus características moleculares y mutaciones han cambiado. Y de esa manera saber qué es lo que ha ocurrido y dirigir el tratamiento

Aunque también os digo que muchas veces el tumor que se vuelve agresivo no ha cambiado sus características internas, simplemente se ha vuelto resistente a los tratamientos o a resurgido de una forma más brusca. 

Como veis, una alta complejidad para una enfermedad tan importante como es el cáncer de mama. Menos mal que cada vez la investigación está más avanzado y vamos dando respuestas a muchas incógnitas científicas que se nos han estado presentando a lo largo de los años.

Her2 negativo, rrhh+, Ki 675%, ganglios y bordes negativos. Tratada con radio y tamoxifeno. No me hacen tac, gamma, pet…¿Es normal? ¿Nos hacen pocas pruebas?

Es importante que sepáis que los médicos nos ceñimos a las recomendaciones de las guías clínicas para los tratamientos y seguimientos de pacientes oncológicos. Y esto es así porque después de muchas reuniones de expertos se llegan a conclusiones para el manejo de la enfermedad, con los estudios sobre la mesa y toda la investigación que se ha realizado sobre ese tumor en concreto. 

Hacer más pruebas no es sinónimo de más protección. Muchas veces es todo lo contrario. Hacer tac no indicado es exponer al cuerpo a una radiación muy intensa e innecesaria, con riesgo de otros tumores y otras enfermedades a largo plazo. Además hacer muchas pruebas puede llevar a encontrar imágenes o datos que realmente son irrelevantes pero en el contexto de haber padecido un cáncer llegada asustara (por ejemplo un nódulo que luego es un bulto de grasa, o una infección en el pet que puede parecer un tumor). Por lo que para evitar hacer más biopsias o más intervenciones junto a la carga psicológica que supone todo ello a la espera de resultados que luego son benignos, se ha establecido una normativa de cuándo realmente hay que hacer las pruebas 

Eso sí, nunca debería faltar hacer una prueba específica cuando aparece un síntoma sospechoso (por ejemplo, un tac cerebral si de repente la paciente habla raro o no mueve un brazo, una ecografía o tac abdomen si se altera el perfil hepático en la analítica…)  

En cuanto a las pruebas que debemos solicitar para el seguimiento de las pacientes asintomáticas con cáncer de mama ya tratado en estadios precoces ha determinado por ensayos clínicos aleatorizados de que el seguimiento intensivo de estas pacientes no tiene ningún impacto en la supervivencia global

No estarían indicadas realizar de forma sistemática Rx tórax, gammagrafía ósea, TAC y Eco abdominal. Se solicitaran en aquellos casos en que se encuentren alteraciones analíticas y/o clínica asociada. La RMN se incluiría en el seguimiento de determinadas pacientes (por ejemplo las que han sido diagnosticadas con prótesis mamaria) . Sí que se indica realizar en cambio analíticas periódicas con marcadores tumorales que puedan orientar a una posible recaída 

Lo que varía entre pacientes de alto y bajo riesgo, en estadios precoces tratados, no son las pruebas a realizar sino los intervalos de seguimiento: 

En aquellas pacientes de alto riesgo las revisiones las realizaremos cada tres meses durante los dos primeros años, posteriormente cada seis meses hasta cinco años y posteriormente anual. En las pacientes consideradas de bajo riesgo las revisiones se realizarán cada seis meses durante cinco años y posteriormente anuales

Las pruebas recomendadas son: 

  • Historia clínica, examen físico y de mama, marcadores tumorales y analítica 
  • Mamografía anual y/o RM
  • Revisión ginecológica anual sobre todo en pacientes con TAM 
  • Pacientes tratadas con IA, solicitar DMO basal y posteriormente cada dos años 

Pacientes de alto riesgo: 

  • Triple Negativo – Her 2 Positivo – Portadoras BRCA – Tumores >3 cm – N2-N3

Cuando todo ha terminado, la cita de seguimiento médico es un momento de tensión que puede interrumpir la normalidad que poco a poco habías alcanzado. La ansiedad, los recuerdos y los miedos dormidos se “despiertan”, y el fantasma de la recaída puede volver a estar presente. Es por eso que suele ser recomendable el apoyo psicológico 

¿Por que se induce la menopausia en una paciente con cáncer de mama cuando realmente la propia menopausia se establece como un factor de riesgo de cáncer de mama? ¿No debería de ser entonces la menopausia protectora? 

Interesante pregunta. Voy a intentar responderla con la mayor claridad posible

El cáncer de mama se considera un cáncer como ya sabéis hormono-dependiente. Esto quiere decir que la exposición excesiva a las hormonas femeninas, los estrógenos ,es un factor de riesgo (sobre todo si se suma a otros factores de riesgo como la genética) 

Uno de los datos que siempre preguntamos en la historia clínica de la paciente es la edad de la primera regla, la menarquia, y la edad de la menopausia. 

Lo que ocurre en las mujeres menopáusicas es que la cantidad de tiempo que han estado expuestas a los estrógenos es mayor. No porque caigan en ese momento los niveles, cuando la menopausia ya se ha producido, sino porque al tener por ejemplo 60 años las células han sufrido más tiempo la exposición a esas hormonas. Y en relación a esto, cuanto antes se produce la primera regla y más tarde la menopausia, mayor es el riesgo  por ese tiempo más prolongado de actividad hormonal. 

La inducción de la menopausia por los tratamientos oncológicos es precisamente esa, “cortar” la función de las hormonas sobre las células de la mama o sus posibles metástasis en el momento en que se diagnostica un tumor que es sensible a hormonas (es decir, que tiene receptores todavía presentes para poder atacarlos). Así se deja de tener una forma de “alimentar” al tumor lo antes posible para que ni pueda crecer ni propagarse

Por eso los síntomas que se producen durante la menopausia natural y la provocada por los tratamientos oncológicos es similar: sofocos y sudores, problemas vaginales, la vulva y el tracto urinario (sequedad vaginal, dolor, irritación, dolor en articulaciones y músculos, cambios en el estado de ánimo, estabilidad emocional, alteración del ciclo sueño-vigilia y síntomas depresivos, disminución  de libido)

Sexualidad y tratamientos 

Lo cierto es que tras un diagnóstico de cáncer de mama, tanto por la enfermedad como por los tratamientos aparecen complicaciones en la esfera sexual que suponen un importante problema para la calidad de vida de la mujer. 

Por un lado está la esfera psicológica, del estrés del diagnóstico y de las constantes noticias e incertidumbre. Además del cansancio de los tratamientos. Pero por otro, por las posibles secuelas físicas de la cirugía, las cicatrices, y otros posibles atentados a la imagen corporal. 

Y es que según diversos estudios vemos que las mujeres con cáncer de mama relatan que eran sexualmente activas antes del diagnóstico y después una importante parcela cesó su actividad o disminuyó la frecuencia de las relaciones. Además, el porcentaje de mujeres que presenta estos problemas aumenta con la duración del tratamiento. Pero es que hasta 6 años después del diagnóstico muchas mujeres siguen presentado problemas en cierta medida. 

Los principales inconvenientes son la lubrificación,  la falta de satisfacción, la baja líbido con escaso deseo y excitación, problemas relacionados con el orgasmo, dolor durante las relaciones sexuales. Muchos de estos aspectos pueden tener que ver con los problemas de sequedad vaginal y de atrofia (perdida de células funcionales) de la mucosa, lo que conlleva a una sequedad crónica con molestias continuas, tendencia a las infecciones, etc. 

Además está demostrado que, por desconocimiento o por vergüenza, solo un pequeño porcentaje de mujeres busca ayuda. Muchas incluso lo asumen como parte del proceso que han llevado, o les dicen que lo tienen que asumir.

Las mujeres mayores de 55 años tienen normalmente más problemas al llevar más tiempo seguramente su organismo con tendencia a la menopausia y los cambios hormonales consecuentes, que se ven acrecentados por la terapia oncológica lógicamente. 

Interesante el dato de que la terapia hormonal genera importantes disfunciones sexuales en las mujeres con cáncer de mama, pero estas terapias asociadas a la radio/quimioterapia aumentan el riesgo de padecer problemas en hasta seis veces

Me parece bastante importante tener en cuenta estos problemas para poder asesorar y derivar a consultas expertas de manera precoz a estas pacientes que lo pueden estar pasando tan mal. Cada vez nos estamos concienciando más, eso es lo bueno. 

No olvides visitar mi página web y mi cuenta de Instagram @loquedigatuoncologa para más información ,y seguiré encantada de resolver vuestras dudas en el próximo podcast. Así que contadme por cualquier medio (mail, mensaje privado, etc) las preguntas que tengáis

Nos vemos! 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *